La Sombra como Aliada

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La Sombra como aliada

.No conocía este término en lo referente al Humano hasta que cayó en mis manos el libro “Encuentros con la Sombra”.

Al principio no entendía nada, jajajaja. Ahora veo que era la propia sombra, mi propia sombra, la que estaba llenándome o trayéndome este tipo de pensamientos precisamente para de esta manera evitar que pudiera iniciar un Camino de Autoconocimiento.

Son varias las preguntas que me sugiere este tema de la sombra:

¿Por qué la sombra no quiere que nos adentremos en nuestra búsqueda?, ¿por qué su forma de manifestarse es generalmente de forma violenta?

(Cabe decir que este término de violencia es muy amplio y habría que contemplar dentro de él además de la violencia física o verbal, otros tipos de violencias más sutiles, tales como el sarcasmo, el cinismo…)

¿Por qué se manifiesta así?

Tal y como yo lo siento detrás de ella se esconde el miedo. El miedo a volver a experimentar esto o aquello.

La sombra en realidad es una protección de nosotros mismos. Entonces si es una protección… ¿por qué luchar en su contra? ¿Por qué querer eliminarla, desterrarla y condenarla?

¿Por qué no reconocerla, acogerla y tranquilizar esos miedos, muchas veces infundados y así tenerla como aliada? Parece más creativo, y desde luego más divertido.

A lo largo de mi Vida la Sombra ha hecho su aparición y sigue haciéndolo muchas veces.

En muchas de ellas me ha metido en buenos follones. Porque, y esto parece un chiste, algo que aparece para aparentemente protegernos se convierte en el mayor de nuestros enemigos.

Después nos echamos las manos a la cabeza por esto que hemos dicho o hecho o por aquello que no hemos dicho o hecho.

Lugares o situaciones en donde es frecuente que esta aparezca. El orden es aleatorio.

 

1.1. En el Trabajo.

Este representa a nuestra familia con el padre a la cabeza, por lo que lo sucedido en este ámbito se va a reflejar en nuestra actitud ante nuestros jefes (padres) y compañeros, (hermanos).

Actitudes tales como; querer ser un buen trabajador, manifestar una actitud contestataria, hablar mal de los compañeros, chivarse de sus “malos trabajos o holgazanería”, etc.

En mi experiencia todos ellos han salido. Un rebelde ante las “injusticias”, un buen trabajador buscando el reconocimiento de los Papás.

También con los compañeros. Buscando en algunos de ellos la figura del hermano mayor que tanto deseé.

Es el trabajo un buen campo de cultivo para la sombra y un excepcional lugar para contemplarse y observar qué aspectos de uno sanarse.

Contemplarse a sí mismo, verse en las diferentes situaciones, con este jefe o con este otro, con los compañeros, con el trabajo mismo. Cómo lo realizo. Si tengo una actitud profesional, si caigo en las mentiras para salvarme, si soy honesto, si soy pelota. Pulsarme la envidia, las comparaciones…una interminable lista de aspectos de uno mismo.

 

1.2 En la Pareja

 

La pareja es el espacio en el que con mayor claridad se manifiesta la sombra.

 

Sobre, hacia, por, ante la pareja va a salir todo aquello que está negado dentro de nosotros.

 

A los dos miembros de la pareja les va a suceder lo mismo y salvo que estén atentos a lo que les ocurre, pueden convertir esta relación en la de dos personajes que interpretan un papel, más allá de dos Seres que comparten un Camino.

 

Aparecerá lo que no nos atrevemos a decir a nuestros Padres, proyectaremos en nuestra pareja las relaciones con el progenitor del sexo opuesto y también reclamaremos aquello que no nos dieron.

 

Aquello que tanto dolor causó pero que guardamos dentro de nosotros bien por no querer enfadar, disgustar o simplemente bajo la apariencia de una fortaleza tan consistente por dentro como un castillo de naipes, la cual quiere hacer ver que aquel dolor no hace daño.

 

Es en la pareja en donde esto, que tan profundamente se haya cobijado, va a aparecer con toda su energía y virulencia. Proporcional a la profundidad en la que se halla.

 

Su aparición puede ser similar a la violencia de una explosión.

 

Uno mismo se ve sorprendido, en muchas ocasiones desbordado, ante semejante acontecimiento.

 

Suele ser habitual así mismo, justificarse ante esto, ante esta actitud con un, “me pones de los nervios”, “me sacas de quicio”, “tu actitud hace que reviente”, “no haces más que provocar” y un sinfín de proyecciones hacia el otro queriéndole hacer sentir culpable por ello. Como si el otro hubiera sido el provocador de la situación.

 

Cierto es que el otro puede ser el detonante, esto sí, pero la bomba está dentro y solo uno mismo puede desactivarla o controlar que las explosiones sean en lugares, utilizando un lenguaje castrense, en donde no haya efectos o victimas colaterales. Una explosión controlada.

 

Otra de las consecuencias de esto es que la persona que vio como su sombra salía y se desbordaba, posteriormente sienta culpa por ello, esta le inunde e intente por la vía de la represión hacia sí mismo que esto no vuelva a suceder. Con lo cual nuevamente volvemos a alimentar la idea de negar esta parte de nosotros y en un repetido intento de sepultar en la profundidad esto que emerge para ser sanado, entrar en la rueda del sufrimiento continuo y compartido.

 

1.3 Con l@s Hij@s

 

Bendito tesoro. Grandes maestros. Espejos tridimensionales. Señales andantes. Semáforos incondicionales…

 

Son innumerables las palabras que acerca de ell@s pueden escribirse.

 

Su llegada, es la llegada de la Vida con toda su fuerza, con su genialidad, su capacidad de mutación, de transformación, de crecimiento.

 

Ell@s con su sola presencia van a ponernos a prueba una y otra vez, de forma continua. Buscando límites que les orienten, y de esta manera nos van a dar dirección a nosotros mismos.

 

L@s hij@s: un campo de experimentación especialmente interesante para observar cómo se va a manifestar la sombra.

 

En mi experiencia, la aparición de estos pequeños en escena hace que tengamos una especie de regresión en Vida y volvamos a revivir nuestra propia infancia.

 

A nada que no estemos atentos vamos a repetir lo que a nosotros nos “hicieron” o a hacer todo lo contrario, en un intento de que ellos no vivan lo que nosotros vivimos. Los dos Caminos conducen al mismo lugar y es al condicionamiento bajo el prisma de lo que vivimos nosotros y sin atender a su naturaleza, la de l@s hij@s.

 

Entiendo que de esta última manera, pretendemos sanar nuestras heridas en ellos. En definitiva sanarnos a través de ellos. Como esto no va a suceder -pues la sanación, toma de conciencia, equilibrio, crecimiento... es personal e intransferible- comenzaremos a reclamarles por todo lo que estamos haciendo.

 

Ni de una manera ni de la otra tenemos en cuenta al Ser, verdaderamente importante que es el/a hij@.

 

En el interactuar, l@s hij@s nos van a poner a prueba y serán muchas las ocasiones en las que vamos a perder los pápeles y a caer en el enjuiciamiento con ellos.

 

En buena medida, y esto lo sabemos muy bien los participantes de esta formación, lo que hoy les condicionamos, les saldrá a los años, especialmente cuando tengan pareja, cuando se relacionen o cuando ell@s mism@s sean Padres o Madres.

 

La envidia de la madre hacia la hija porque esta es guapa o saca buenas notas. La del padre hacia el niño porque este muestra una mayor habilidad o destreza en alguna actividad. Lo que al principio puede ser algo de lo que alardear, presumir ante el entorno, y hacernos sentir “bien”, pues a fin de cuentas hablamos de nosotr@s a través de ellos (mi hij@ es list@, mi hij@ es guap@,) más temprano que tarde se convierte en lo que en nuestra privacidad, nos fastidia profundamente.

 

Nuestra Sombra entonces buscará maneras en las que poder sentirse superior a ell@s.

 

Por un lado, los va a comparar con otr@s niñ@s; “come mejor, es mas alt@, ha empezado a andar a los 10 meses, le salió un diente, continua competición con el entorno, proyectando nuestra baja autoestima y queriendo hacerla crecer a través suya.

 

Por otro, la sombra no puede permitir que ellos sean más grandes que nosotros, o más guap@s, o más inteligentes y entonces recurrirá a la humillación, en persona o lo que más le gusta, en público, ante los demás, ridiculizando actitudes o comportamientos.

 

Han de prestar especial atención los Padres sobre los chicos y de las Madres sobre las chicas, pues es muy probable que caigan en situaciones injustas. Existe la tendencia a favorecer a la niña en el caso del Padre y la Madre al niño.

 

El orden de nacimiento en la familia es un aspecto a tener en cuenta de cara a su observación. Fijarnos en qué orden nacimos y qué lugar ocupamos en la saga familiar, ya que este marca diferencias. El trato dispensado al primero no es el mismo que al segundo o al tercero. De forma inconsciente vamos a repetir el trato que nos dispensaron.

 

En definitiva l@s hij@s vienen para que si todavía no somos adultos, lo seamos y para que transcendamos todas esas pupas que en la infancia se crearon y de esta manera cortemos con la secuencia que generación tras generación se transmite.

 

1.4 Con los Padres

 

Maravillosos ellos también. Inmensa la gratitud hacia ellos, pues sin ellos nuestra existencia en este plano sería mayor ilusión que la del Maia, la ilusión de vivir separados.

 

Contribuyeron de forma excepcional misteriosa y absolutamente creativa en nuestra concepción.

 

Nos alimentaron, educaron, acompañaron, apoyaron y nos proveyeron de lo que a su alcance estaba y de la mejor manera que ellos sabían y podían, haciendo frente y bandeando sus propios condicionamientos.

 

Claro está que es en este ámbito, en donde comenzamos a fijar, alimentar y construir nuestra sombra. Por nuestra relación para y con nuestros Padres.

 

Es aquí en donde comienza esa esponja que somos en tierna edad, limpia, condicionable y con infinita inocencia a empaparse de agua negra de dolor y que nos llevará en el futuro a un trabajo de interiorización y búsqueda.

 

Esta esponja comienza el proceso de absorción del; “cállate, tú no sabes”, “cuando seas Padre comerás huevos”, “tu herman@ es mejor que tu”, “no haces nada por nosotr@s”, “eres vago, holgazán”, “no vas a ser nada en la Vida”, eres egoísta” y un largo etc. de frases lapidarias y condenatorias que se graban a fuego en el interior.

 

Por dentro uno está iracundo y sentimientos de odio y rabia se generan contra los Padres por todo esto. A su vez la culpa comienza a hacer aparición por la emergencia de esos sentimientos-emociones para con nuestros padres.

 

Comenzamos el proceso de negación de que esto suceda, entrando en un conflicto interior o bien, sin negarlo adoptamos el papel de la víctima y recurrimos al distanciamiento cruel, distanciamiento hacia ellos a veces necesario.

 

Después a los años buscaremos venganza por esto, nuestra sombra querrá vengarse por ello y comenzaremos a tratarles mal, cuando ellos ya no sean esos gigantes que veíamos de pequeños. Mas esta actitud no nos genera ningún bienestar, es más de lo mismo, volvemos a repetir lo mismo que hacíamos de niños.

 

Es muy interesante observar nuestras reacciones con nuestros padres, si aun tenemos la suerte de que se encuentren con nosotros: Si nos ponemos nerviosos en su presencia, si se nos traba la lengua al hablar con alguno de ellos, si no podemos mirarles a los ojos, si reprimimos lo que de nuestro interior emana con escusas tales como; “ellos no van a entender”, “no merece la pena”. También si queremos agradarles a través y mediante nuestros hijos queriéndoles hacer ver lo buenos padres y madres que somos.

 

Un sinfín de sensores se activan cuando estamos en su presencia y es de enorme ayuda para cualquier proceso de crecimiento la observación de lo que aquí en este ámbito acontece.

 

1.5 ¿Cómo aliada, la Sombra?

 

¿Cómo tener la sombra como aliada si mayormente nos avergonzamos de ella?, si nos sentimos culpables, malas personas, perversos, iracundos...

 

Vaya, ¡¡no parece que tenga buena pinta esto!!

 

En mi experiencia desde la observación al comportamiento propio, desde la atención, podemos descubrir a esta querida amiga y convertirla en la compañera de viaje que nos brinde con su fuerza vital la catapulta a nuestra propia transformación. De hecho: sí o sí nos va a acompañar.

 

¿No es un pelín más inteligente y a su vez divertido jugar, hacernos colegas y disfrutar, a que nos arrastre por los caminos…? Entiendo que sí.

 

Atención, esta es la palabra clave. Atención y Observación. Una atención que se torna en una práctica meditativa, tal como observamos los pensamientos, sensaciones, respiración...en nuestra práctica en el Dōjō. En el ejercicio del darnos cuenta.

 

Para ello tenemos ayudantes que van a aparecer en nuestro camino.

 

He señalado estos ámbitos de trabajo, Pareja, Hijos, y Padres pues entiendo que son los más relevantes.

 

Más cualquier persona o situación que, por estas cosas de las aparentes casualidades o sincronías aparece y se cruza en nuestra vida, en un cruce de carreteras, en la barra de un bar, un dependiente de un supermercado, en la piscina…puede ser un detonante para que nuestra alidada salga.

 

En la medida que a través de la Atención-Observación y el darnos Cuenta vemos su aparición, su emergencia, su erupción, podemos ya variar el rumbo de los acontecimientos y aprovechar todo ese torrente hacia la calma, hacia la quietud, hacia el sentir el subidón que produce el mirar desde la atalaya del Observador, del Testigo. Esto es lo que nos va a dar una potencia inusual y vamos a poder ver, mirar con mucha mayor claridad, lo que nos sucede, por qué nos sucede y lo que para mí es lo más interesante, ¿para qué nos sucede?

 

Preguntas estas que en silencio nos podemos hacer;

 

¿Qué sentido tiene esto para mí?

 

¿Para qué sucede esto ahora?

 

Son preguntas sin respuesta. Preguntas que no buscan una respuesta racional, mental, elaborada desde la psique, sino que se lanzan al aire interior, sabiendo que sin depositar expectativa alguna en ello, las respuestas vendrán y la claridad emergerá.

Dentro de algo más extenso como son los niveles del modelo espectral de la conciencia que propone Ken Wilber, Nivel de la Mente, Nivel existencial, Nivel de ego Nivel de la sombra (o de la persona) con relación a este último nos dice lo siguiente:

Nivel en que la persona se identifica con una imagen empobrecida e inexacta de uno mismo, ya que reduce más su identidad a solo parte del ego, relegando al mismo tiempo a la sombra, aquellas otras tendencias psíquicas que resultan dolorosas e indeseables.

En definitiva, parece ser que en última instancia, la luz y la sombra no es más algo que se deriva de nuestra visión dualista de nuestra existencia. Nuestra existencia en este Maia, la ilusión de vivir separados de la Totalidad.

Desde lo Transpersonal, el paso por el Descubrimiento, la Aceptación, la Integración y Acogimiento de la Sombra como aliada en nuestro Caminar, entiendo que es eso, un paso.

Algo que con el tiempo pasará a integrarse como parte de un todo y no como algo separado.

Cesar en la batalla cruenta que se da en nuestro interior, abandonarnos a lo que se manifiesta y hacer un pacto de integración y convivencia para que el Ser repose tranquilo, para que el pasajero pueda hacer su viaje en el vehículo, disfrutando del viaje sin pretender ser el chofer, el conductor.

 

 

En última instancia siento que estamos hablando de la Humildad.